Tú, la rosa, y aquella tarde maravillosa
Miguel villa cesáreo
me reflejé en tus ojos,
esos diamantes hermosos.
Cuando te conocí
aquella tarde, fue maravilloso.
El cual mi corazón estaba tembloroso.
Aquella tarde era una tarde soleada,
tú te veías muy preciosa
y yo a tu lado me sentía poca cosa.
Al estar a tu lado
Para mi fue diferente,
pues sólo pensaba en no perderte.
Esa tarde te llevé una rosa
una rosa tan bella y frágil
que representaba el principio
de una amistad y felicidad.
Esa misma tarde me la regresaste,
la cual me prometiste que no importara
que estuviese seca te la devolviera.
Para hoy esa rosa está seca,
Esperando el día y el momento
que regrese a tus manos.
Miguel villa cesáreo
Para mi princesa
Cuando te vime reflejé en tus ojos,
esos diamantes hermosos.
Cuando te conocí
aquella tarde, fue maravilloso.
El cual mi corazón estaba tembloroso.
Aquella tarde era una tarde soleada,
tú te veías muy preciosa
y yo a tu lado me sentía poca cosa.
Al estar a tu lado
Para mi fue diferente,
pues sólo pensaba en no perderte.
Esa tarde te llevé una rosa
una rosa tan bella y frágil
que representaba el principio
de una amistad y felicidad.
Esa misma tarde me la regresaste,
la cual me prometiste que no importara
que estuviese seca te la devolviera.
Para hoy esa rosa está seca,
Esperando el día y el momento
que regrese a tus manos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario